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Borgoña

Descubrimiento del Canal del Nivernais

4-5 días80 km 30 EsclusasFácil

Vista general de la ruta

Punto de partidaPunto destacadoPunto de llegada

Sobre esta ruta

Si el Canal du Midi es la estrella, el Nivernais es el tesoro escondido. Aquí no navegan barcos de excursión ni barcos-hotel; nadie excepto usted y otros pocos navegantes de barcos casa que buscan exactamente lo mismo: paz. El Nivernais se terminó en 1843, construido para transportar madera desde el Morvan a las ciudades. Hoy es una cinta verde a través de bosques ancestrales, pasando por formaciones rocosas y pueblos donde el tiempo se ha detenido. Clamecy, la 'ciudad de los bellos frontones', tiene 22 casas de entramado de madera protegidas. Châtillon-en-Bazois tiene un castillo que puede fotografiar desde el barco. 110 esclusas suenan a mucho. Y lo son. Pero casi todas son miniesclusas: usted se queda en el barco, levanta la manivela y 5 minutos después continúa. ¿El ritmo? Perfecto para el Slow Travel. Por las noches, acampada libre en la orilla, hogueras (¡permitidas!) y canto de pájaros en lugar del ruido de la ciudad. Datos clave: Sin necesidad de carné • 110 esclusas (pequeñas, manuales) • ¡Hogueras permitidas en la orilla! • Admite perros • Mejor época: mayo-septiembre • SIN cobertura móvil en algunos puntos (¡una ventaja!)

Etapas del viaje

1Día 1-2: Decize – Châtillon (40 km, ~10 h)

Los canales silenciosos tras las colinas

La mañana en Decize le recibe con ese aroma inconfundible que solo se crea donde se encuentran grandes masas de agua. Aquí, donde el salvaje Loira y el domesticado Canal del Nivernais confluyen, una fina bruma flota sobre el agua, prometiendo un caluroso día de finales de verano en Borgoña. Antes de arrancar el motor diésel y sentir la suave vibración del acero bajo sus pies, toca el acto logístico más importante de esta primera etapa: el avituallamiento. El pequeño Carrefour Market en la Route de Moulins es su punto de referencia, y le aconsejo encarecidamente que no compre solo agua mineral y baguettes. Se adentra en la soledad del Morvan, donde los restaurantes son escasos y los supermercados aún más. Abastézcase de queso Époisses, cuyo aroma especiado combinará de maravilla más tarde con una copa de Aligoté frío en cubierta, y no olvide los robustos filetes de ternera Charolais para la barbacoa de a bordo. En cuanto se sueltan las amarras y Decize queda atrás, se sumerge en un mundo que tiene su propio compás. Cuatro kilómetros por hora. Eso no es una velocidad, es un estado mental. Al principio, las esclusas automatizadas le ahorran el trabajo, pero cuanto más se aleja del Loira, más original se vuelve la técnica. Pronto encontrará las primeras esclusas manuales, que constituyen el verdadero carácter del Nivernais. Aquí no es solo capitán, sino también maquinista de la historia. El giro de las pesadas puertas de hierro, el murmullo del agua entrante que eleva lentamente el casco de su barco y la breve charla con los escluseros, a menudo estudiantes, se convierten en el ritmo de su viaje. Preste atención al juego de luces en las copas de los árboles, que aquí suelen formar un túnel verde sobre el canal; la luz del sol se quiebra en mil facetas sobre el agua oscura, casi aceitosa. Los cuarenta kilómetros hasta Châtillon-en-Bazois son difíciles de completar en un solo día sin estrés, por lo que debería mentalizarse para disfrutar de esta etapa y quizás hacer una parada nocturna cerca de Cercy-la-Tour. Cuando finalmente llegue a Châtillon el segundo día, el escenario cambia drásticamente. El valle se estrecha, las colinas del Morvan se acercan y parecen casi protectoras. La llegada a Châtillon es majestuosa, ya que el canal le lleva directamente por la parte trasera del Château de Châtillon-en-Bazois. Es una imagen para la eternidad: las viejas murallas y los elegantes techos del castillo se reflejan en las tranquilas aguas del canal, mientras los cisnes se deslizan silenciosos. Después de amarrar en el pequeño puerto —las tarifas de amarre son muy moderadas, unos diez o quince euros incluyendo electricidad y agua, y a menudo las cobra directamente el capitán del puerto por la tarde—, debería estirar las piernas. El lugar parece dormido, casi fuera del tiempo. Para la cena, el restaurante La Fontaine en la Place de la République es su dirección de elección. No espere cocina molecular, sino comida del Morvan honesta y contundente. Si tienen Oeufs en meurette en la carta, huevos escalfados en una salsa de vino tinto muy oscura con tocino y cebollas, pídalos sin falta. Es la esencia de Borgoña en un plato: rica, terrosa y reconfortante. Aquí un consejo secreto que muchos capitanes de barcos casa pasan por alto con las prisas: la mayoría solo admira el castillo desde el agua, pero los jardines del Château de Châtillon-en-Bazois están clasificados como Jardin Remarquable y suelen estar abiertos a los visitantes si se pide amablemente en la puerta o se respetan los horarios. Tras los severos muros se esconde una hermosa orangerie y un parque tan silencioso que podrá oír el zumbido de las abejas en los arbustos de lavanda. Tómese esa media hora antes de la cena. Cuando más tarde se siente en la cubierta de popa de su barco, observe el cielo estrellado sobre el Nivernais y el último vino brille en la copa, comprenderá por qué llaman a esta región la tierra de las aguas silenciosas. Es un silencio que no está vacío, sino lleno de historia y naturaleza.

Consejos prácticos

  • ✓ Hogueras: ¡Oficialmente permitidas en el Nivernais! La acampada libre está tolerada. Respete la naturaleza y llévese su basura.

De un vistazo

Duración

4-5 días

Distancia

80 km

Esclusas

30

Nivel de dificultad

Fácil

Highlights

  • Clamecy – 'Ciudad de los bellos frontones': 22 casas de entramado de madera protegidas, mercado semanal los sábados, callejones medievales
  • Châtillon-en-Bazois – Castillo renacentista directo al canal, motivo fotográfico perfecto desde el barco. Restaurante 'La Fontaine' con cocina del Morvan
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